En esta novela corta, Zweig se centra en el análisis del comportamiento obsesivo de una mujer hacia un hombre mayor que ella.
Todo empieza cuando un joven, probablemente empresario, se muda a un edificio en el que vive una chica de trece años. La muchacha lo idealiza hasta el punto de que él se convierte en el centro de su vida y su felicidad depende de verlo y de coincidir con él.
Sobra decir que ella para él es invisible. Él es un hombre culto, en plena juventud, con trabajo, responsabilidades y ganas de disfrutar. Tiene encuentros casuales y esporádicos con varias mujeres y se puede intuir que no es alguien que busque comprometerse con otra persona, pues es feliz siendo un alma libre. Que conste que no critico su mentalidad ni su forma de divertirse. Al final si ambas partes están de acuerdo y buscan lo mismo, adelante.
El problema es justamente ese, que esta historia es una asimetría absoluta. La chica tiene que mudarse de ciudad y cuando crece, regresa al edificio para verlo. En ese momento sí se fija en ella y tienen un encuentro íntimo. Para ella es el día más feliz de su vida, para él es otra mujer más que pasa por su casa. En uno de esos encuentros, porque se van a repetir a pesar de que el hombre nunca la recuerda, ella se quedará embarazada.
Él no va a ser avisado de esto. Él no está enamorado de ella. Ella no quería que el hombre se quedase con ella por pena y compromiso. Ninguno hizo nada malo y ninguno es culpable de lo que ha sucedido, pero el desajuste entre ambos es claro.
Para ella, él es su infancia, su juventud, su identidad, su maternidad y prácticamente toda su vida, porque vivió por y para que él se diese cuenta de su existencia.
Para él, ella es una mujer más, una desconocida, como hace referencia el título.
Yo me pongo en la piel de la mujer y es muy doloroso ver como nunca llegas a ser “alguien” para tu “todo”. Tal vez nos tenemos que preguntar si ella de verdad estaba enamorada o simplemente lo había estado idealizando durante diez años. Sinceramente me quedo con la segunda opción. Estoy segura de que puedes sentir atracción por alguien que no conoces, pero no puedes enamorarte de alguien con el que nunca has compartido ideas, intereses o rutinas. Es más, se dice que el amor es verdadero cuando eres consciente de los defectos de la otra persona y aun así decides estar con ella. Repito que esto es grosso modo, porque luego nos encontramos relaciones de todo tipo.
No voy a enrollarme más, simplemente añadir que, pensándolo de esta manera, él también es un desconocido para ella.
Como aprendizaje, perseguir a alguien demuestra que tu amor propio está en valores negativos, así que conócete a ti mismo y solo cuando disfrutes de tu propia compañía, estarás listo para compartir tu felicidad.
Pd: destacar que todo lo que digo y pienso es subjetivo y muchas veces está condicionado por experiencias vividas, ya que inconscientemente moldean nuestra personalidad.
Hasta la próxima lectura,
Anedra.