La semana pasada he ido a un curso intensivo de 40 horas y todavía estoy reventada porque no me puedo permitir descansar.
Tengo en quince días el examen de inglés y muy poca confianza en mí misma para aprobarlo y eso que en los simulacros tampoco obtengo tan malos resultados, pero quiero hacerlo perfecto y a veces no es posible.
Terminé de leer dos libros (cortos, obviamente), pero no pude sacar un momento para hacer las reseñas: "Novela de ajedrez" y "Carta de una desconocida". Ahora estoy leyendo “El adversario”.
Para seguir afinando el oído con el inglés, decidí ver una serie (gran error) y me enamoré de todos los personajes masculinos, no solo por el físico, sino porque todos tienen responsabilidad afectiva y de momento no tuve la suerte de tratar con ningún hombre coherente. La verdad es que lo que más ficticio me pareció fueron precisamente sus personalidades y no las historias románticas y el mundo de flores que había detrás.
En el curso conocí a gente interesante, pero no terminé de encajar con esas personas. Les encantaba debatir sobre política y temas que a mí no me llamaban la atención porque soy bastante ignorante en esos aspectos y no tengo argumentos. En el pasado me propuse aprender sobre política y demás, pero fue un fracaso estrepitoso. Con el que mejor congenié fue con un ingeniero, tal vez porque pertenecemos a la misma rama, pero no tengo ni siquiera su contacto, así que nos volveremos a ver si el destino quiere que coincidamos.
Lo dicho, terminé muy harta de la gente, mi batería social no es suficiente para una semana y luego todavía tuve que aguantar actitudes inmaduras y caprichosas de personas conocidas con las que salí para pasar un buen rato. Pensándolo fríamente, lo mejor es actuar con indiferencia porque no es mi deber educar a los hijos de nadie. Oídos sordos y a otra cosa mariposa.
Hoy voy a ver el partido de Inglaterra contra Argentina mientras ceno cosas súper ricas: pimientos, pollo, sandía, frutos secos, yogur; un vicio.
Últimamente me encanta escuchar canciones de cantantes femeninas que desprendan empoderamiento, libertad e incluso un toque canalla. Es relevante mencionarlo porque antes no solía escuchar a mujeres (menuda fantasía me estaba perdiendo).
Dicho esto, próximo objetivo: Cambridge.
Seguimos en contacto,
Anedra.